Triste semblante iluminado tu faz,
Manto a lunares volubles te rodea,
Manto que no cobija a quien te contempla.
Y hace que los campos se humedezcan;
Esos mismos donde el niño se recrea
Y conduce al navegante hacia la mar.
Ternura despiertas en los enamorados,
A pesar de ese aire de melancolía.
A ti los grillos te brindan su melodía
Mientras tus niños duermen acurrucados.
No dejes de sonreírles, madre Luna,
Aunque sólo en la noche tú les mires,
Es necesario que a tantos los cuídes,
Como lo llevas haciendo desde la cuna.
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