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sábado, 18 de abril de 2020

El ogro

Sabemos que estás ahí, delicioso amanecer,
lejos de nuestro incendio del sálvese quien pueda.
Luces tus mejores galas, volviendo a florecer,
con tu mejor perfume, acariciando fieras.

Has recuperado el control, has vuelto a ser mujer,
te has mantenido firme, bien lejos de la hoguera.
El ogro que te ahoga no ha sabido responder,
se resguarda acobardado, en su madriguera.

Muchos pedimos para que no consiga volver,
provocando el exterminio de cuanto se mueva.
Una vez más, la primavera nos hizo aprender,

nos ha devuelto la luz, destapando vergüenzas,
tanto ajenas como propias, todas por resolver.
Que no vuelva el ogro, que ni está, ni se le espera.


(Vídeo del canal de YouTube de Estrella Damm
"Otra forma de vivir". Autor: Joan Dausà. Intérpretes: María Rodés y Santi Balmes)

lunes, 23 de abril de 2018

Passeri

Disimulas a menudo el canto
con el mudo rumor del arroyo,
alejas de ti cada quebranto,
y así te quedas con el jolgorio.

Portas contigo un rayo timbrado,
crótalos, bongos, un tintineo,
cuyo compás das bien afinado,
cuyo tic-tac produce gorjeos.

No siempre aciertas, nadie te entiende,
cuando improvisas entre cipreses,
y hasta las cumbres tu voz asciende.

Mas no decaigas, sé consecuente,
que tus trinos con otros se mezclen,
que no por eso son menos fuertes.

Tángara roja

jueves, 22 de marzo de 2018

Aguardando al barquero

Cuentan que hay quien echa en falta
por el Épiro a Caronte,
cuentan que su can le extraña,
que ni recuerda su bote.

Que partió rumbo hacia el alba,
hacia la orilla de halcones.
Cuentan que fue una mañana,
por mandato de los dioses.

Dicen que alcanzó la playa
que besa al pueblo arameo,
ahora preso de venganza.

Piden, por que ponga freno,
a semejante desgracia:
«Regresa pronto, barquero».


jueves, 8 de marzo de 2018

Estás en todas partes

Estás a la vuelta en cada esquina,
en el bus, sus marquesinas,
en los metros, los aviones.
Estás trabajando las harinas,
en clase, o en la oficina,
componiendo tus canciones.

El caso es que te veo en todas partes,
en bares, bulevares, por los parques;
a veces yo te veo y al final
no me acuerdo de mirar.

Estás paseando por las calles,
fecundizando los valles,
con tu aroma a primavera.
Estás controlando los detalles,
para que nada te falle;
y eso no lo hace cualquiera.

El caso es que te veo en todas partes,
la playa, la montaña o en estanques;
a veces yo te veo y al final
te confundo con el mar.

Estás de doctora en la consulta,
bombera o jurisconsulta,
reportera, o maestra.
Estás con el don que te faculta,
despejando cada duda,
estás hecha una guerrera.

El caso es que te veo en todas partes,
la noche, la mañana o en la tarde;
a veces yo te veo y al final
no puedo disimular.

Estás ahí desde el primer día,
hasta cuando no querías,
siempre has estado presente.
Estabas hoy cuando amanecía,
y estarás mi último día,
si el de arriba así lo quiere.

El caso es que te veo en todas partes,
de amiga, compañera o como madre;
a veces yo te veo y al final
ya no sé a dónde mirar.

Yo quiero que te den lo que mereces,
por el retraso, que sea con creces,
y empiecen de una vez a valorar
todo aquello que nos das.


jueves, 22 de febrero de 2018

La jaula

Yo no sabía
que dos borrones sobre el papel
fueran capaces de hacer más daño
que la violencia con que el villano
clava un puñal bajo la piel.

Jamás diría
que cuatro trinos mal entonados
harían ensordecer a los ascetas
que cambian leyes por bayonetas
y así quedamos todos callados.

No imaginaba
que algunos trazos desdibujados
para quienes imparten justicia
serían sinónimo de inmundicia
por no seguir lo que se ha dictado.

Y quién pensaba
que cada tecla en el piano
inquieta más que la metralla,
que su música es quien estalla
la conciencia en cada tirano.

Ahora resulta
más pesada cada palabra
y que la tinta es más violenta
que cualquiera de las afrentas
con que los golfos nos engañan.

Y de resulta,
es la censura quien campa libre,
y que la sangre a nadie le importa,
nos convendrá asumir la derrota,
y rellenarnos todos de mimbre.

Pero te digo
que mientras las ideas florezcan,
mientras palpiten los corazones
y se nos cargue más de razones,
déjalos libres para que crezcan.

Sé fiel contigo,
lucha por desatarte las alas,
aclara bien temprano la garganta,
y no pongas cuidado en lo que cantas
que no son para volar las jaulas.



martes, 30 de junio de 2015

La Europa Malparida

Arroja un clamor el Pireo
contra esos hijos que maltrechos,
de todas sus vides bebieron,
prendiendo olivares con fuego.

De los viejos no se aprendieron
las que fueron reglas del juego
para cobardes y trileros
que ahora son dueños del tablero.

Son los mismos que le exigen
a esta teta desnutrida
que sin quejas se vacíe.

Confunden la Madre Virgen,
Guerrera, Sabia y Justicia,
con vulgares meretrices.

#YoVoyConGrecia

lunes, 1 de junio de 2015

El despertar

Borrando el malva del horizonte,
el Sol va su manto rielando,
suavemente acaricia los montes,
sorprende a la Luna bostezando.

Los espejismos siguen reinantes
en la caverna del viejo sabio,
mientras los cuerdos ríen triunfantes,
el loco aún se muerde los labios.

Tiempo ha que arrancó sus cadenas,
como porcelanas quebradizas;
alcanzó a correr por las arenas
que le anunciaron resbaladizas.

Al retornar, le asola la pena,
al abundar las almas que olvidan,
duros grilletes de su condena,
en la ignorancia pasan la vida.

"¡Abandona ese yugo que portas,
pesado collar que a gusto arrastras!"
Parece, más bien, que no le importan
al hombre las cuerdas que desatas.

Prefiere lucir las alas cortas,
disfruta del peso que le lastra,
por más que les hables de gaviotas,
quieren seguir creyendo en fantasmas.

Y así otro día más, se marchará el Sol,
volverán prestas, sombras a reinar.
El loco habrá de buscarse el calor,
no se ofrecen almas a cobijar.

La Luna otra vez, se come el color,
los hombres, de nuevo, van a soñar.
El pobre viejo, aguarda el albor,
no se rendirá con el despertar.

jueves, 19 de marzo de 2015

Todo por la raya

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Hay en mi pueblito un barrio que me fascina,
vibrando cada domingo, ¡qué maravilla!

Dejándose la garganta por una raya,
la seña de identidad del que no le falla.

Combate con gallardía cada pelota,
sintiendo con igualdad victoria o derrota.

Son quince mil corazones los que te empujan,
vistiendo esa camisola que tanto sudas.

Comparten el sentimiento del bucanero,
lo mismo el ama de casa que el panadero.

No hay un rincón en Vallecas que no conozca
las proezas de "Superpaco" y toda su tropa.

Entre los aficionados, quien más destaca,
el nieto de doña Carmen desprende raza.

Buscándose soluciones para su abuela,
desechó a politicuchos que se escaquean.

La gente lo volvió a dar "todo por la raya",
sacando la cara por esta pobre 'yaya'.

Está claro que cuando hay que hallar soluciones,
pueblos como el vallecano lucen galones.

No tienen ni presupuesto ni un gran estadio,
pero en cuanto a los valores son millonarios.

Aunque me priva el merengue y por cercanía,
escucho el canto del indio en la lejanía,

reconozco que el "Rayito" tiene su punto,
a pesar de que no sea el mejor del mundo.

Cambiaba en este momento todas las copas,
por esa pureza blanca y la franja roja.

No hay por qué ser vallecano para sentirlo,
sólo hay que acudir al campo para vivirlo.

Desde esta humilde barriada, estos once hombres,
levantarán del asiento a los corazones.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Antes de callar

http://www.sinaloadiario.mx/images/leymordaza.jpg

Escribo estas palabras antes que las borren,
porque se escuchan ya los pasos del gigante,
porque mandan callar los puercos petulantes;
escribo estas diez líneas antes que las corten.

Antes de que el coloso utilice sus guantes
y con un pulcro crimen las voces ahoguen,
de los que se defienden de su infame azote;
antes de que las luces se vuelvan distantes.

Se deja ya sentir la "Sagrada Escritura"
que tu credo y el mío habrá de reprobar,
pues no goza el favor de la su prefectura.

Así pues, ya lo sabes: nos toca callar.
Aquí no valen nada opinión ni cultura,
que sólo se utilizan para molestar.



#NoalaLeyMordaza

viernes, 19 de diciembre de 2014

Olvido a la palabra

Si de mi voz mana un lamento,
como onda expandida en tu río,
como claro entre tus nubes,
no me culpes,
que el canto mío
no es otro que el canto nuestro.

Si es que no nos aclara el viento
esta mañana neblinosa
que nos cala hasta los huesos,
seamos presos,
que indecorosa
es la forma en que hemos muerto.

Si como lobos en manada
con dentelladas defendemos
orgullo y vileza propios,
sólo el odio,
ha que olvidemos
guardar la prole hermanada.

Si sable y pluma se nos brindan,
jamás cedemos el testigo,
luchamos por el primero,
con denuedo;
ya no hay amigos,
presas de un alma asesina.

La segunda, abandonada,
la derivamos en garrote,
supuesto culmen de hombría.
Yo diría:
pobres los hombres
tan huérfanos de palabras.

"El duelo a garrotazos", Francisco de Goya.

martes, 17 de junio de 2014

A eso que llaman hombre

Se inunda mi mirada en un rio seco,
mientras que mi garganta traga rocas,
que rasgan las paredes de mi boca
cuando oigo hablar de ajenos vientres huecos.

La luz se torna obscura en torno mío,
las cuencas se avergüenzan de mis ojos,
mis pómulos quizá lucieran rojos
si no me hallara aterido de frío.

Es triste suponer que soy un hombre
cuando desnudo y solo te descubres,
en medio de conducta tan innoble.

Vivimos abstraídos en las nubes,
siguiendo pautas que no tienen nombre,
porque la humanidad no nos incumbe.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La mujer luchadora

Este es un artículo que no llegó a publicarse en mis colaboraciones con la ya desaparecida Inventio Magazine, como El maestro de los sentidos o A la sombra de la checa. Dedicado a todas las mujeres, conocidas o no, que luchan y han luchado desde la noche de los tiempos. Espero que os guste...



Ay, luchadora
mujer de raza,
cuántas mentiras hundieron tu vida
encerrada en casa.
Ay, mujer luchadora;
la hija, la hermana, la madre y la abuela,
ay, mujeres guerreras
que servir y la casa fueron su escuela.
Ay, mujer luchadora
contra el viento y el mar
te levantaste sola
mujer luchadora de la libertad”
i

Estamos ya tan acostumbrados a ver mujeres empleadas en cualquier ámbito laboral, que daría la impresión de que siempre ha sido así. Hay profesoras y maestras, doctoras, abogadas, juezas, ingenieras, arquitectas, literatas, investigadoras, directivas, empresarias, ministras y, en algunos países, incluso, presidentas. Son numerosas las leyes que en España se han redactado para equiparar derechos de féminas y varones, llegando incluso a instaurar un Ministerio de Igualdad (de mayor o menor eficiencia, allá cada cual con su opinión). Pero no hace tanto tiempo que el ver a señoras –o señoritas- destacando en puestos de relevancia social, era poco menos que una utopía. No sólo eso; para muchos resultaba una ridiculez que una Maríaii fuese capaz de resolver incógnitas que se habían escapado a grandes científicos anteriores a ella y maravillaron a otros posteriores, o que hasta las “federicas”iii arengasen a las masas con tanto fervor como para convencerlas de la necesidad de luchar por la libertad, pasando por que incluso una “rosa negra”iv, con un gesto cotidiano y sin grandes aspavientos, concienciase a una multitudinaria minoría de su propia identidad.
Se cumple un siglo desde que Finlandia (ese frío país del Norte que siempre ha sido tan poca cosa, cuya relevancia más reciente radica en haber ganado el festival de Eurovisión con unos cantantes que resultaron ser, en el más amplio sentido de la palabra, unos auténticos monstruosv) incluyese en su joven constitución un artículo que le hizo pionera –y le honra-, igualando plenamente los derechos de hombres y mujeres. Ni siquiera la revolución francesa aprobó tales consideracionesvi. Mucho hay que agradecer también a aquellas primeras sufragistas inglesas, a quienes no les temblaba la pamela cuando vociferaban sus consignas. Incluso hubo gentilhombres de renombre que exigían justicia. A todos ellos debemos la visión, la moral y las convicciones de que tantos gozamos ahora. Serán innumerables, sin duda, los que resten importancia al papel de las mujeres. Pocas son, ciertamente, las que históricamente han destacado, puestas a comparar con el número de varones. Mas, no se olvide nadie, el menosprecio las ha mantenido ocultas, recordando sólo a aquellas que en momentos clave demostraron más agallas que muchos que se hacen llamar hombres.
Antes que heroínas sobresalientes en las labores citadas, fueron vistas como incompetentes, torpes, mojigatas, inútiles, mentecatas, esclavas, brujas, avariciosas y furcias, aparte de recibir otros motes tan lisonjeros como estos.
Se diría que únicamente los artistas (que antaño tampoco es que estuviesen muy bien considerados) valoraban en su justa medida a las féminas. Ahí tenemos el ejemplo de buenas artes de Sherezadevii, la extremada pasión de Julieta, el amor ideal de Dulcinea de El Toboso, o la fidelidad inquebrantable de Penélope, entre otros muchos ejemplos de quehaceres admirables.
No son pocas las tradiciones que tildan al género femenino de ser causante de todos los males, empezando por el pecado original en manos de Eva. No hizo falta esperar a los reyes católicos; ya se daban “santos oficios” por doquier desde la noche de los tiempos que restaban mérito a las mujeres e, insisto, no empezaron a desvanecerse hasta el siglo pasado. Un lapso de tiempo tan breve que aún no ha ahuyentado a los fantasmas de la barbarie machista. Sin necesidad de mirar las lapidaciones por adulterio, aquí mismo, entre nuestros vecinos, son comunes las “ablaciones del espíritu disfrazadas de amor”, que al año nos dejan numerosas víctimas que ensombrecen completamente el nombre de la humanidad. Estos inquisidores bajo el escudo de la hombría, debieran acordarse de sus esposas fieles, sus madres y sus hermanas, antes de asestar golpes tan despreciables para la moral no impuesta. Temo sin embargo que harán falta al menos cien años más para enterrar esta lacra, pero es nuestro deber acelerar el progreso, defender y honrar a toda mujer luchadora.

i: Fragmento de un pasodoble de la comparsa que comparte nombre con el presente artículo, presentada en el concurso del Carnaval de Cádiz del año 2010.
ii: Nos referimos a Marja Sklodowska, más conocida como Marie Curie, física dos veces ganadora del premio Nobel.
iii: Federica Montseny, la famosa pensadora y política de ideología anarquista de enorme relevancia durante la II República y la guerra civil.
iv: Hablamos aquí de Rosa Parks, defensora de los derechos civiles en Norteamérica.
v: Los monstruos de Lordi.
vi: La Declaración de Derechos del Hombre citaba un artículo para las mujeres, pero los vaivenes democráticos de todo el siglo XIX, hicieron que no pasase de ser más que mero papel mojado.

vii: Amante del sultán protagonista de Las Mil y una noches.   

miércoles, 8 de mayo de 2013

He vuelto a ver pasar mis veinte años

He vuelto a ver pasar mis veinte años
Bajando mis balcones
Y llenos de ilusiones,
Mirando de reojo a mi ventana
Los ojos de otros niños
Iguales que los míos.
Beben las mismas risas que
En su día me embriagaron y
Que luego con las prisas y
El dolor se marchitaron.
Recuerdo cuando prometí
Aquello de no envejecer,
Y ahora que no lo cumplí
Me veo palidecer.
Pero hoy que todo está tan en la ruina,
Ya no hablo de mi vejez,
Sino de tanta estupidez
Que ahora mismo nos domina.
Aún queda un aliento para abrir
Los balcones de mi casa
Y decir
A la juventud que pasa:
‘No le temáis al sueño
Ni al dolor,
Ni de lindas mujeres
El rubor,
Que os hará por amor
Palidecer
Y en la vida
Crecer.
Con esas mismas fuerzas
Empujad,
Y mandad malas bocas
A callar,
Y que se enteren todos
De una vez
De quien tiene la gloria
Y el poder.
Que aunque fallen mis piernas
Y escasee mi cabello,
Vuestra alma aún consigue
Que a mí se me erice el vello,
Y le quitéis las penas a este
Miserable viejo,
Para gritar al mundo
¡Que aún no he muerto!

jueves, 25 de abril de 2013

A la sombra de la checa

“Si te dijera amor mío que temo a la madrugada
No sé qué estrellas son estas, que hieren como amenazas
Ni sé que sangra la luna al filo de su guadaña
Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga
Quiero que no me abandones amor mío al alba...”

(Luis Eduardo Aute, “Al alba”)

En la fría madrugada del 20 de abril de 1963, ante el pelotón de fusilamiento, como si del mismo Aureliano Buendía[ii] se tratase, Julián Grimau García debió ver pasar por su mente, instantes antes de su fatídico final, un compendio de imágenes que aspiramos a saber reseñar en el presente artículo. Las luces y las sombras marcaron la vida de este personaje, sin duda controvertido, del que pasamos a hablar, relatando fundamentalmente el hecho que le hizo saltar a la luz pública de una manera más destacada.

El sudor corría por la espalda de Grimau tanto o más que el rocío que desfilaba por los cañones de los fusiles de quienes habrían de ejercer de verdugos aquella noche, fiel reflejo del tormento que debía atravesarles de cabo a rabo.
El reo, esposado y aislado en un pequeño recodo del patio donde se iba a ejecutar la pena, esperaba impaciente pero con entereza la aproximación de quien le preparaba para el castigo último. Cuentan los pocos testigos del grotesco espectáculo que presenciarían en pocos instantes que, con la cabeza alta, Julián hizo flaquear al joven oficial que iba a inmovilizarle cuando le exigió que no le vendara los ojos porque siendo comunista declarado, estaba acostumbrado a mirar de frente a la muerte y no iba a ser distinto en esta ocasión[iii].
En el preciso instante del restallar de los fusiles, debieron clavarse en la frente de Grimau sus primeros llantos al venir al mundo, en el número 14 del madrileño Paseo del Rey. Llegó con las tres heridas de otro destacado republicano, Miguel Hernández[iv]. Allí pasó su niñez, jugando próximo a las vías del tren, a las que acudiría en más de una ocasión a recoger algún que otro balón extraviado. Así transitó por la mocedad, alternando juegos con pillerías a las muchachas, a medio camino entre la capital y la localidad segoviana de Cantalejo, de donde era oriundo su abuelo, respetado médico y alcalde de la misma.
Poco tiempo después de alcanzar las veinte primaveras, en la Historia de España acontecería un hecho que habría de marcar el devenir de su existencia, igual que a otros muchos españoles, hasta su fin mismo, pese a llegar muy a posteriori. El 12 de abril de 1931, los -hasta entonces en minoría- partidos republicanos alcanzaban amplias mayorías en casi todas las capitales de provincia, en las elecciones municipales celebradas en dicha fecha. La consecuente proclamación de la II República, abría las puertas a las esperanzas de una clase obrera hastiada de siglos de sumisión. Las simpatías de Grimau hacia el nuevo régimen se hicieron patentes con su militancia en el principal partido del momento, Izquierda Republicana, pero su presencia en la esfera política resultó nula. Sin embargo, fue durante la tan lamentable Guerra Civil cuando su destino quedaría triste e irremediablemente marcado. En dicha contienda, formando parte de la escasa base política con que contaba el Partido Comunista de España (PCE) -por aquellos momentos, aunque posteriormente se incrementase sobremanera-, al que se afilió en octubre de 1936, fue enviado a Barcelona, donde desempeñó labores policiales. Fueron estas precisamente las que supusieron para su persona, por un lado, la condena franquista y, por otro, el odio y el rechazo de los sectores más revolucionarios de la izquierda. Nadie esconde hoy en día que las “checas”[v] resultaron ser básicamente centros de represión y castigo para con los rehenes del Bando Nacional. Que Julián Grimau dirigiera esta clase de acciones o fuese partícipe de ellas, no parece demostrable con la documentación existente al respecto, de origen filo-franquista. Tampoco así las acusaciones vertidas contra él por los anarquistas de colaborar activamente en la represión contra el POUM[vi]. En estos puntos, su figura arroja un mayor número de interrogantes y neblinas.
Una vez finalizado el conflicto en 1939, como sucedió con la mayor parte de supervivientes del ejército republicano, el exilio resultó ser la única salida. Distintos países de Latinoamérica y posteriormente Francia se encargarían de acogerle. Desde allí, la cúpula del PCE se reunió en repetidas ocasiones, planeando la mejor manera de insertar un foco claro de oposición clandestina en la más que asentada dictadura franquista. Los malogrados intentos de rebelión, perpetrados desde el Valle de Arán, y el aciago destino con que se encontraron los maquis (poco menos que abandonados a su suerte), impulsaron aún más esta vía. El consejo celebrado en Praga en 1954, le designó miembro del Comité Central del partido. Sería nombrado en 1959, habiendo entrado en España “por la puerta de atrás”, director de aquél 'en el interior'. Las persianas bajas, la luz de los quinqués y los progresos en lenguaje en clave no bastarían para pasar desapercibido de vuelta a casa. El aparato policial del caudillo buscó incansablemente el paradero de Grimau desde que se tuvo noticia de su rentrée en la península. Una noche del noviembre del año 1962, a bordo de un autobús urbano, dos guardias de paisano, camuflados en el mismo, le dieron caza a René Paul[vii]. Sólo el propio reo, los agentes y el conductor compartían viaje, con lo que no resulta complicado concluir que le habían delatado.
El “trato exquisito” que le dispensaron una vez llegados a la DGS, sita en la antigua Casa de Correos de Madrid (cuyo reloj corona su parte más alta y nos sirve para celebrar cada fin de año desde la Puerta del Sol; por hacer una composición de lugar), alternó diversos tipos de torturas, de entre las que destacaríamos, sin duda, la defenestración desde una ventana del segundo piso del edificio mencionado. Cuando arrastraron el maltrecho cuerpo de Julián nuevamente a las cámaras de martirio, el balance de su caída era de importantes fracturas en muñecas y cráneo[viii].
El seguimiento del proceso transcurrió entre protestas y condenas dentro y fuera de España. El juicio sumario, como tantos otros del Generalísimo, desembocaría en la ya más que presupuesta pena capital. Se le acusó de crímenes de rebelión militar por todo lo relacionado con la Guerra Civil. Se encargó de su defensa el teniente Alejandro Rebollo, mientras que la fiscalía era presidida por Manuel Fernández Martín, cuyos conocimientos en Derecho, según parece, eran de muy dudosa procedencia, ya que su único talento residía en los méritos de su carrera castrense. Era en definitiva un juicio que, de haberse probado realmente la culpabilidad del acusado, presentaba unos delitos ya prescritos, después de un cuarto de siglo de haberse cometido. Desde antes de que comenzase la vista (el 18 de abril de 1963), fueron innumerables las concentraciones en contra. Las voces estaban prácticamente consumidas dentro de nuestras fronteras, pero la oposición en el exilio se unió con el fin de pedir clemencia para Grimau. La prensa internacional se hizo eco del proceso. Grandes personalidades mundiales de la cultura y la política exigían a Franco el perdón. Incluso surgieron discrepancias dentro del Consejo de Ministros, apoyadas en la cordura y amparándose en el Tribunal de Orden Público (TOP)[ix], cuya creación estaba a punto de consumarse.
Todo fue en vano. El dictador, cual Julio César, había decretado “la suerte echada” del preso. Su mano de hierro, como si de plomo se tratase, golpeó implacable la mesa del caso. El tribunal militar dictó una sentencia contundente: muerte para el reo. Rebollo poco (o nada) pudo hacer por Grimau, quien pasó las últimas horas antes del fusilamiento en el cuartel de Campamento en Madrid.
Parece ser que había curtido de tal manera a Julián toda la experiencia vivida, que hicieron falta veintisiete balazos y dos tiros de gracia para que sucumbiera. Sin duda un triste final, marcado por estos recuerdos. Fue el último condenado a muerte so pretexto de la guerra fraternal acontecida casi tres décadas antes. Llegarían otros más en años venideros hasta el sepelio del que fuera en su momento general más joven de Europa.
Podría decirse que esta ejecución trajo consigo dos consecuencias destacadas: por un lado, el resurgimiento de la oposición tanto dentro como fuera (aunque más notoria esta última, por los esfuerzos de la propaganda franquista por silenciar aquella), y por otro lado, estrechamente relacionada, mella en la imagen del régimen.
Con la vuelta de la democracia, la figura de Grimau volvió a salir a la luz desde distintos ángulos. El PCE, aunque sin grandes alardes y procurando no herir susceptibilidades durante la Transición, le rindió diversos homenajes. Incluso internacionalmente se han cedido calles que portan su nombre. La Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica ha intentado (lo cual no es sinónimo de 'conseguido') tratar correctamente casos como este. La derecha siempre ha intentado obviar sus vínculos, más o menos estrechos, con el franquismo. Por su parte, la izquierda más revolucionaria no perdona el comunismo exacerbado de Grimau.
Cabría decir, ante todo lo descrito, que si bien no estuvo (ni está) probada la culpabilidad de los hechos imputados en su proceso, tampoco podemos asegurar que la conducta de este personaje fuese ejemplar. Los testimonios están ahí, y lejos de fiarnos plenamente de ellos, de lo que no cabe duda es de que un panorama bélico, como el que marcó el trienio 1936-1939, no ha sido nunca propicio para el respeto a los Derechos Humanos, ni el más acorde con la conciencia democrática de la que, por suerte, gozamos hoy en día un poco más (aunque no vendría mal desempolvarla un poco y acordarnos de ella). Por lo tanto, tampoco es descartable que Julián llegase a violarlos.
El caso es que, probablemente, sólo los más mayores se acuerdan de esta condena, a todas vistas sanguinaria y reprochable a su vez, contra un hombre que luchó durante, y después de, nuestra tan detestable guerra civil, por defender, a su manera, sus ideales de libertad. Aquella riña entre hermanos trajo consigo cuarenta años de represión de los que, aún hoy, nos queda algún que otro dolor de cabeza. He aquí el motivo de este peculiar memorándum (que no homenaje) hacia Julián Grimau en el centenario de su nacimiento; nunca debemos olvidar la importancia de la Historia, ya que sólo la “amnesia” nos lleva a repetir los mismos errores, y eso, en nuestro caso, ya nos ha costado muy caro.


Bibliografía consultada

CASTELLÓ, José Emilio: España: siglo XX, 1939-1978. Anaya. Madrid. 1988.

CIERVA, Ricardo de la: Historia esencial de la guerra civil española. Fénix. Madridejos. 1996.

FERNÁNDEZ, Antonio: Historia del mundo contemporáneo. Vicens Vives. Barcelona. 1986.

MORADIELLOS, Enrique: La España de Franco (1939-1975): política y sociedad. Síntesis. Madrid. 2000.

TUSELL, J.: La Dictadura de Franco. Madrid. 1988.

VILAR, S.: Historia del antifranquismo 1939-1975. Barcelona. 1984.

YLLÁN CALDERÓN, Esperanza: El Franquismo. Madrid. Marenostrum. 2006.

Enlaces web

Francisco Fuentenebro Zamarro:
http://www.aytocantalejo.es/descargas/programaCantalejo09.pdf (pp. 22-25, texto publicado en agosto de 2009).

Otras fuentes de interés

Comunicación de la aprobación con modificaciones por la Comisión Constitucional de la moción suscrita por el GRUPO PARLAMENTARIO MIXTO por la que se insta al Gobierno a proceder a la rehabilitación ciudadana y democrática de la figura de D. Julián Grimau, víctima de la represión franquista (661/000326) (Página 23)  BOLETÍN OFICIAL DE LAS CORTES GENERALES SENADOVIII LEGISLATURASerie I: BOLETÍN GENERAL 12 de diciembre de 2006.



1: El coronel Aureliano Buendía, uno de los protagonistas de la inmortal novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
2: Parece ser que la Guardia Civil era la encargada de ejecutar a Julián Grimau, pero rehusaron, al igual que otros mandos militares. Franco se vio forzado, finalmente, a imponérselo a soldados de reemplazo, de entre los que su teniente propinó los tiros de gracia. Confesó este hecho a la familia del difunto años después, recreando incluso sus palabras, defendiendo su inocencia.
3: “La de la vida, la de la muerte y la del amor”, que a todo ser humano provocan dolor.
4: Nombre con que se conocía coloquialmente a las cárceles soviéticas, por ser especialmente represivas en la antigua Checoslovaquia, y que adoptaron los nacionales para denominar a las prisiones del bando republicano durante la guerra.
5: Siglas del Partido Obrero de Unidad Marxista, defensor de una ideología revolucionaria muy próxima al anarcosindicalismo. Esto favoreció la buena relación de esta formación con FAI y CNT. Todas ellas opuestas al progresivo aumento de influencia comunista en las decisiones del gobierno republicano. El enfrentamiento abierto entre una tendencia y otra dentro del mismo bando, resultó ser uno de los grandes puntos negros de la izquierda y una baza a favor para los fascistas. Con la ayuda enviada desde Moscú a la República, el PCE adquirió una importancia que antes no tenía, llegando a refrenar por medio de la violencia toda iniciativa contraria a sus principios, aunque fuesen de la propia izquierda. Esta actitud y la pasividad ante la misma de los mandatarios explican el rechazo posterior hacia el bolchevismo de los cenetistas.
6: Nombre clandestino de Julián Grimau.
7: La propaganda franquista hablaba de “trato exquisito” para ocultar los más que evidentes castigos que Julián Grimau padeció durante su estancia en la Dirección General de Seguridad. Se trató de vender a la opinión pública como intento de suicidio el incidente citado de tirarle por la ventana.
8: El Tribunal de Orden Público tenía como fin acabar con los juicios presididos por juntas militares. Fue aprobada su creación  el 1 de abril de 1963 pero, según afirman, por orden del generalísimo, no se autorizó su puesta en funcionamiento hasta el final del proceso, de modo que había especial interés en que no se le concediese el perdón a Grimau.